
Inspiración bajo cero para escribir, pero tengo mil movimientos sobre mis pies que no llego a bailar, la música no para en mis oídos, y el 5, 6,7, 8 retumba en el pabellón…respiro profundo para desanudar el centro de mi pecho en huelga, tirada sobre sábanas nuevas, bajo una luz conocida, se disipan dudas eternas, se intentan disolver con pensamientos negativos, convenciéndome de todo y de nada a la vez…algunos recuerdos son añejos y borrosos, y hasta parecen inventados, otros están latentes como el simbolito naranja que titila a la izquierda de mi pantalla, los traigo todos los días hasta mi café y los bebo con ganas, mientras pasan van quemando como ácido al plástico, dejando en carne viva mi adentro, pero intacta por fuera, mis pedazos se hunden y por la noche se reciclan mientras sueño amores y silencios de calles empedradas, cubiertas de neblina y humedad…reiterados momentos que buscan la supuesta excusa perfecta que termina siendo liviana e incontundente ante la muralla de 10 metros creada delante de mi nariz puntiaguda, que siempre veo después de hablar, y que derribaría con un grand battement si fuese posible, pero no lo es…volver a viajar con mi cabeza repleta de preguntas con varias respuestas para cada una de ellas no es saludable, sentirse débil e inofensivamente derrotada frente a su presencia, tampoco, crear frente a la imposibilidad de la nada misma es bastante viable y alentador o al menos libera los poros y deja entrar la energía solar del nuevo verano que se anticipa…unos pasos, con una vuelta y una resbalada, moretones en las rodillas, en los codos y en los hombros, empeines quemados, y que todo eso sea parte de instantes felices parece una contradicción, pero no lo es en absoluto, sería perfecto si al terminar exhausta mirara mi teléfono y tu nombre figurara en amarillo, pero no sucede, quizás jamás suceda…jamás, esa sí que es una palabra contundente que afirma que algo va a ser negativo, o que niega que algo va a ser positivo, dependiendo del caso, claro está…jamás es una palabra que simula seguridad…pq qué es seguro en esta vida? Que en algún momento nos vamos a morir…pero ni siquiera sabemos a dónde iremos a parar….al cielo, a reencarnar en algún animalito, o permanecer como espíritu errante en una casona antigua…por lo tanto jamás, deja de ser algo tan preciso para pasar a ser solamente un estado de inseguridad…ya llevo más de 400 palabras para creer en la posibilidad de olvidar y reescribir sobre un papel manchado otra historia, parecida, distinta, quién sabe…y sin embargo no lo logro, ligeros brotes de claridad me hacen ver que todo es más fácil de lo que parece, pero del brote al tallo hay un trecho que lo genera el tiempo…y es la palabra que se repite en cada hoja que se imprime de mis dedos….es hora de darle lugar a mi almohada para que mis sueños acomoden mi cabeza, orden que me encargaré de desaliñar llegada la mañana, pero costumbristas somos todos, por lo tanto comprenderán mis dichos y entre dichos, mi desarreglo constante, mi calma inquietamente expectante y mi sola arma de defensa, la danza….
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