domingo, 15 de agosto de 2010

Mareados, llenos de bronca y rencor, manchan la danza de silencios fríos y poco discretos. Sin herir susceptibilidades, escribo para limpiarme, como quien va al gimnasio a liberar toxinas, yo dejo que mi sangre salga y se disperse bajo mi puño. Quizás sea poca poesía y demasiada música gritando en mi cabeza, con el sonido del reloj que marca los segundos finales del desenlace casi predeterminado. Los egos son fuertes, difíciles de controlar, la contradicción entre el deber y el impulso generado por el ruido de una o dos nueces , en donde siempre ganan las nueces...Las lágrimas que salen de esa fiebre que ya no es de a dos, la agónica sensación de estar en una guillotina a punto de desprenderse para dar el toque magistral..desprender! el verbo perfecto para sentirme en paz con mi alma y mi danza, y ya no verme desdibujada ante nadie, rellenar esa línea de puntos y volver al color, con una tinta persistente, para que nadie intente quitarme mi esencia...fui fuerte más de una vez, hasta que la debilidad me atacó y me dominó, dejando a la defensa quebrada. Hoy siento perder una guerra mundial, y aunque el dolor es inaguantable, el destello de una nueva era amanece antes estos ojos cansados...mañana será el recuerdo una batalla más, y el insostenible deseo de destrucción los aniquilará por dentro, pero ya no importará, pq estaré demasiado lejos para verlo, con el alma repleta de risas y caramelo...