...Transición, calma repentina, expectante, suponiendo lo bueno, temiendo a los fracasos, escuchando cada palabra que cantan, para traducirla a mis días y aclarar el panorama...que se entrevea la puerta abierta, la cerradura libre esperando la llave que te dispara al nuevo sol...suspiros, murmullos, pensamientos en lo más bajo del silencio, pero se siente...
y late con cada arte que se crea a tus pies...
exorbitantes ojos hablando un idioma que la coherencia no entiende...y la inexistente causa de la susceptibilidad ajena que no debería importar...
la picardía del misterio, desesperante, alérgica a la paciencia, resistiendo la picazón que provoca el encuentro tardío, edificando los estadíos internos, soberanos artífices de la ilusión que se crea mientras nace la mañana con un recuerdo, solo uno, siempre el mismo, ese que se duerme conmigo y vuelve a visitarme cada vez que puede...
la lógica está en un equilibrio inestable..como libros apilados en un rincón, avasallando el espacio, ocupando lugares inhabitables...
y la clave está en distraer mi atención hacia preocupaciones frívolas, para no sentirme realmente abatida...
inoportuno, desgarrando cada hora del café...
más que la hija, es la madre de todas mis lágrimas...pero no me inundarán...
se irán por debajo de esa puerta...secando mis tiempos...
anunciando con un golpe que al fin estás ahí...
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